miércoles, 23 de febrero de 2011

Un problema malicioso

por Carolyn_Sewell
Leyendo el artículo "Enseñar y aprender con tecnologías: un modelo teórico para las buenas prácticas con TIC" de Jesús Valverde Berrocoso, María del Carmen Garrido Arroyo y Rosa Fernández Sánchez, me he percatado, por fin, de los diferentes estadios TIC en los que nos encontramos unos y otros: el de la simplicidad de la Administración, el de la complejidad de los expertos y el de "sálvese quién pueda" o "hagamos lo que el sentido común nos dicte", en el que me incluyo.

En este artículo hablan sobre el modelo TPCK (Technological Pedagogical Content Knowledge) de  Mishra y Koehler (2006). Un modelo basado en las competencias que tiene que tener un docente en contenidos curriculares de su asignatura, pedagogía, tecnología y las derivadas de las intersecciones entre estas tres diferentes áreas, para integrar eficientemente las TIC en los procesos de aprendizaje. Por cierto, oí hablar de este modelo,por primera vez, a Jordi Adell en las Jornadas de Educación Digital de la Universidad de Deusto en Bilbao.

Provoca un poco de respeto, cuando no complicidad, el hecho de que tilden de problema malicioso a enseñar con tecnologías :
Koehler y Mishra (2008) consideran que una forma fructífera de pensar sobre el complejo problema de enseñar con tecnologías es verlo como un «problema malicioso» (Rittel & Weber, 1973).  Entendiendo por tal, aquel problema cuyas premisas se nos presentan incompletas, llenas de contradicciones y con exigencias cambiantes. Son problemas muy difíciles de resolver e, incluso, de identificar debido a las complejas interdependencias entre un gran número de variables limitadas por el contexto. Si se adopta un proceso lineal de solución se complica su resolución porque la definición del problema, en sí mismo, evoluciona hacia nuevas soluciones. Por lo tanto, es un error enfrentarse a estos problemas de forma convencional. La resolución de uno de sus aspectos puede revelar o crear otro, que incluso sea un problema más complejo. Los problemas «maliciosos» son únicos, novedosos y no tienen una solución «correcta» o «incorrecta», sino simplemente «mejor» o «peor», «suficiente» o «insuficiente».
Este modelo teórico TPCK, propone una serie de conocimientos que tiene que dominar el docente para ser eficiente en su forma de integrar las TIC en la enseñanza. Aconsejo leer el artículo en tu totalidad para entenderlo mejor: 

  1. El conocimiento del contenido curricular
  2. El conocimiento de teorías pedagógicas 
  3. El conocimiento de de la tecnología
y sus intersecciones :


Origen

  1. Pedagogía y contenido curricularEsta transformación tiene lugar cuando el profesor interpreta la disciplina, encuentra múltiples formas para representarla y adapta los materiales didácticos a concepciones alternativas y al conocimiento previo del alumno.
  2. Tecnología y contenido curricularEl profesor necesita comprender qué tecnologías específicas son las mejor situadas para ser utilizadas en su contenido de aprendizaje y cómo el contenido curricular dicta o, quizá, cambia la tecnología, y viceversa.
  3. Tecnología y pedagogíaIncluye el conocimiento de las posibilidades y limitaciones pedagógicas del conjunto de herramientas tecnológicas a utilizar en los contextos de aprendizaje de disciplinas específicas. Una misión importante del TPK es el desarrollo de la flexibilidad creativa con las herramientas disponibles para reformular sus propósitos técnicos a finalidades educativas específicas.
  4. Tecnología, pedagogía y contenido curricularEs una comprensión que emerge desde la interacción de los tres componentes esenciales del modelo. Es la base de una buena práctica educativa con TIC y exige una comprensión de la representación de conceptos cuando usamos determinadas tecnologías; de las técnicas pedagógicas que usan las tecnologías de forma constructiva para enseñar un contenido curricular; del conocimiento sobre lo que hace un concepto fácil o difícil de aprender y cómo las tecnologías pueden ayudar a compensar (o reparar) algunas de las dificultades de aprendizaje a los que los estudiantes se enfrentan; el conocimiento previo del alumno y las teorías epistemológicas del profesor, así como los conocimientos sobre cómo las tecnologías pueden ser utilizadas para construir nuevos conocimientos a partir del conocimiento preexistente y desarrollar nuevas epistemologías o mejorar las antiguas.

Sinceramente, llegado a este punto, he estado a punto de abandonar las TIC, el 2.0, los blogs y hasta Twitter. 

No es que el modelo teórico no tenga razón, ni que desarrolle ideas descabelladas. Todo lo contrario, es de una lógica aplastante. Pero claro, casi tendríamos que ser todos superhéroes educativos para manejar tal cantidad de variables, de conocimientos y de habilidades en nuestro intento de cambiar ciertas metodologías integrando las TIC, y tampoco es eso. 

En el polo opuesto encontramos el otro modelo, el de la simplicidad de la Administración que consiste en comprar maquinaria y más maquinaria impulsando al mismo tiempo el trabajo con libros de textos digitales o con ODEs (objetos digitales educativos), que reproducen fielmente la situación pre-TIC, pero con la limitación del mantenimiento técnico, el escaso caudal en las conexiones, etc. Produciendo todo ello efectos no deseados y negativos. Léase el reciente artículo de Jordi Adell al respecto. 

¿Y qué podemos hacer los que estamos en medio?. Aplicar el sentido común, y colaborar y acompañar a los demás, a los que tienen más dudas y sobre todo a los que quieren empezar y no saben cómo. Tenemos que pedir a la Administración que los libros de texto digitales no nos valen, y esos ODEs horrorosos (no todos, pero algunos si) que circulan por ahí tampoco; que lo que queremos son modelos didácticos y metodológicos que nos orienten de cómo acercar la educación al concepto 2.0, que sea constructivista y que haga que el alumno quiera aprender y disfrute de ello. Y que nos aseguren que la tecnología va a ser invisible (mantenimiento), que vamos a poder salir al mundo sin cortes ni trabas (conectividad), que nos dejen educar a nuestros alumnos en los entornos en los que más viven, las redes sociales [proyecto #idDigitalyRedes] (fuera filtros de contenidos estrictos) , y que nos dejen trabajar disfrutando de lo que hacemos. ¿Es mucho pedir?

¿Y qué tenemos al alcance de la mano y que está lleno de orientaciones didácticas, de transversalidad, de multidisciplinariedad, de conocimiento compartido y de inteligencia colectiva?. Los diversos proyectos colaborativos que circulan por la red. Los tenéis resumidos en este excelente artículo de Juanma Díaz para Educacontic.


Son proyectos hechos por y para docentes, en los que se trabajan algunas o todas las competencias básicas, incluyendo, por supuesto, el tratamiento de la información y la competencia digital. Profesores y alumnos colaboran desde diferentes puntos geográficos, enriqueciendo el resultado final a través de esa interacción. Y entre todas las bondades que destilan, me quedo con las expresadas por Marcos Cadenato en un comentario de su post para Tres Tizas sobre el último proyecto lanzado, Callejarios :
...Esto es lo bueno del trabajo colaborativo: más es mucho más siempre: más conocimento, más interés, más experiencias, más sensaciones, más ilusión… ¡Contamos contigo!
Seguro que, si seguimos por este camino,  el problema deja de ser tan malicioso.....

7 comentarios:

  1. No, no lo hagas, no abandones blogs ni demás que lo haces muy bién, o mejor dicho , no lo hacemos tan mal. Integrar todas las variables del curriculo, incluída la competencia digital (del docente y del alumno) es como resolver un cubo de Rubik. Esta todo relacionado, pero no lo "encajamos" porque lo seguimos viendo como piezas individuales. Mucha de la culpa de esto la tiene, nuestro modelo formativo. Hacemos cursos de proyectos, de herramientas TIC, de convivencia etc, pero es dificil encontrar propuestas que presenten un modelo que lo integre todo (el cubo resuelto) porque necesitaríamos tiempos de formación más largos que una simple charla y para todo el profesorado de un centro. Cuantos más "cubitos" conozcamos, mas cerca estaremos de resolverlo. No es tan dificil.

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  2. Hola Pilar, gracias por pasarte de nuevo por aquí. Yo creo que lo que hace más falta es el acompañamiento. ¿Por qué no un curso de capacitación tecnológico, al modo del CAP en el que luego se hagan prácticas reales en centros? ¿No se ha hecho esto mismo con las tutorizaciones de IRALE?.
    Un abrazo.

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  3. Totalmente de acuerdo, el modelo mas actual es el de "Coaching", sino solo tienes que ver la TV, la supernanny, las cuentas claras etc. Lo que sucede es que los asesores estamos alejados del aula y ya nos da hasta miedo meternos o que los propios profes no quieren por temor a quedar en evidencia o yo que sé. El mejor modelo sería el de proporcionar formación a un grupo de profes dispuesto, que estos profes diseñarían alguna pequeña secuencia para el aula y entre los dos ponerla en práctica. Así se irían animando otros docentes del centro y éstos, a su vez, tutorizarían a sus compañeros. También me parecería un buen método sacar del aula a gente innovadora y ponerla de "entrenadora" durante un curso en un centro. En fin, hay que trabajar con lo que hay y tirar para adelante. ¡ A ver cuando nos vemos!

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  4. Gracias, muchas gracias. En mi centro llevamos tiempo pensando en como llevar a cabo la implantación de las nuevas tecnologías en el aula, tanto en primaria como en secundaria, somos una Ikastola de Bilbao y a la falta de material ya elaborado en euskera uníamos el no saber qué camino tomar, ni cómo afrontarlo,... que si mediante blog, que si una intranet, digitalización de libros, ¿cómo involcrar a todos?, ¿qué hacer con los distintos ritmos en el profesorado?, ¿cómo avanzar, que proyectos poner en marcha con cierta seguridad de éxito?, porque hay que tener en cuneta que con nosotros están los alumnos y los experimentos hay que hacerlos con gaseosa, no con cava. He leido tú artículo y de pronto me he sentido colocado en un hipotético mapa, he encontrado mi lugar y el de muchos de los que me rodean. Eskerrik asko. Te sigo y es un placer

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  5. Hola m19, muchas gracias por pasarte por aquí y el comentario.
    Si os he podido ayudar, aunque sólo sea un poquito, ya me compensa todo el trabajo.
    Un abrazo.

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  6. Los profesores de Ciencias de la Tierra y mediambientales estamos acostumbrados a llamarlo holismo. Me ha gustado el análisis de Pilar, no encajamos las piezas.

    Hay cosas que no se aprenden en un curso, en un curso no te enseñan a querer hacer cosas.

    Para eso está el voluntariado. El año pasado coordiné un proyecto de formación en centro, daban puntos del Cefire, 30 horas, 30 personas inicialmente y pocos resultados respecto lo esperado, supuestamente.

    Pero soy muy cabezota, yo a lo mio, predicando en el desierto. Estoy detectando cambios sutiles; los alumnos "demandan" a sus profesores que pongan materiales en la plataforma virtual. LLevo dos semanas resolviendo dudas de compañeros que lo empiezan a intentar. Ahora empiezan a sentir la necesidad. Por supuesto ya no hay créditos del cefire, ya es porque quieren. Y todo va más rápido, pero es muy cansado.

    Vaya, se me había pasado el segundo comentario de Pilar. Me reafirmo, pero sigue siendo muy cansado.

    Un saludo.

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  7. Hola Pedro, gracias por el comentario. Estoy de acuerdo en lo que dices, en un curso no te enseñan a andar, hay que cambiar el modelo de formación.
    Y eso sí, cansado sí que es.
    Un abrazo.

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